El pasado viernes 21 de febrero
de 2014 tuve la oportunidad de asistir a la Feria Internacional de Arte
Contemporáneo, en Madrid. La posibilidad de desplazamiento vino de la mano de
la Escuela de Arte de Sevilla y desde aquí le damos las gracias tanto a la
institución como a los profesores que nos acompañaron y nos hicieron pasar un
día de lo más instructivo y entretenido.
Como primera impresión debemos
comentar que el lugar resulta más que idóneo para dicho acontecimiento. Aún con
todo, ARCO se presenta para el ojo inexperto y nuevo como un gran laberinto.
Sin embargo, las muchas indicaciones y ayudas ayudan al visitante a orientarse.
Debido a la gran cantidad de galerías y obras que pueden contemplarse se hace
imposible un visionado completo en un solo día. Es por este motivo, y por
recomendación de algunos compañeros con más experiencia, que nos movimos por el
espacio seguidos por nuestro interés, dejando en un segundo plano aquellas
obras que, por su contenido o medio, nos parecían menos atractivas.
Podríamos citar infinidad de
artistas, que conocemos ahora, una vez visionado en clase un gran número de
obras. Nombres como Robert Mappelthorpe, Bern y Hilla Becher, Joan Fontcuberta,
Man Ray y Perrtu Saksa (entre otros muchos), se situaban en los distintos
rincones de ARCO, como esperando a que llegásemos tras nuestra constante
búsqueda. El hecho de poder tener cara a cara la obra de los citados artistas,
el poder ver directamente aquella imagen que hemos estudiado, apreciar su
calidad, detalle, etc. es una sensación apenas descriptible. Podría decirse que
la fotografía toma vida en ese instante. Cuando se visiona en un proyector o en
la pantalla del ordenador es una imagen que está flotando en alguna parte. Pero
cuando se contempla de frente, cuando se tiene la posibilidad de tocar el
cristal que la protege, verla desde distintos ángulos y desde varias
distancias, la fotografía se hace material, existe.
Llegamos a ARCO un poco antes de
mediodía, tras toda una noche de viaje en autobús. Desde el primer momento nos
lanzamos, con cierta planificación, a recorrer los espacios de las distintas
galerías. Podemos citar galerías como La Caja Negra, Rafael Ortiz, o Alarcón
Criado, cada una de ellas con una variada oferta de obras que tocaban
fotografía, pintura, instalaciones, escultura, etc. Incluso hubo alguna que
otra performance.
Llamó nuestra atención el hecho
de que algunas de las obras, en mayor parte fotografías (que nosotros viésemos)
se encontraban marcadas como vendidas. Las temáticas, técnicas, estilos y
movimientos que en ARCO se reúnen hacen del acontecimiento un espacio en el que
cualquier espectador puede encontrar algo que le fascine.
Si tuviésemos que poner alguna
pega, sin duda, iría encaminada al factor económico. ARCO es una posibilidad
magnífica para que los más jóvenes se nutran y empapen del Arte Contemporáneo,
para que se motiven, afiancen sus bases, abran su mirada. Sin embargo, el
desembolso económico resulta excesivo para gran parte de los bolsillos si
consideramos la necesidad del desplazamiento y el coste de la entrada (entre
otras cosas). Para nuestra suerte pudimos ahorrar algo en lo relativo al
desplazamiento pues, como decimos, la Escuela de Arte de Sevilla cubrió dicho
gasto.
En resumen, y para no extendernos
demasiado, debemos afirmar que ARCO constituye un contacto primordial y
necesario con el Arte que todos nosotros, en algún momento de nuestra
trayectoria, deberíamos llevar a cabo.
Aquí dejo el enlace al sitio original con mayor información: http://www.ifema.es/arcomadrid_01/
Nos vemos!!